El reciclaje del acero es clave en la transición hacia una economía circular en Europa

No es ningún secreto que en la actualidad, a medida que crece la presión sobre unos recursos naturales cada vez más limitados, los programas de Investigación y Desarrollo siguen buscando métodos más eficaces para recuperar toda clase de metales y aleaciones. Sin embargo, cada día se sigue produciendo acero nuevo a partir de acero usado. Y es que el reciclaje del acero usado es un proceso metalúrgico habitual dentro de la producción de nuevo acero.

Es un hecho que los procesos de reciclaje están en continua mejora, por lo que las tasas de reciclaje de los envases de acero han ido creciendo forma considerable durante los últimos años. En Europa, los envases de acero alcanzaron una tasa de reciclaje récord de 76 % durante el año 2014, porcentaje que sigue creciendo.

Las evaluaciones de ciclo de vida medioambiental de los productos demuestran que la utilización de acero reciclado reduce considerablemente el consumo de energía y el impacto medioambiental de los contaminantes. A escala global, esta reducción del consumo energético y de las emisiones derivada del reciclaje del acero resulta muy significativa.

En aras de avanzar hacia una economía circular, se deberían incrementar los esfuerzos en alcanzar mayores objetivos de reciclaje para los embalajes, ya que la recuperación de los residuos contribuye a un desarrollo eficiente y circular capaz de minimizar el consumo de recursos (mineral de hierro, carbón y piedra caliza) y de reducir las emisiones a la atmósfera. Reciclar una tonelada de acero ahorra más de 2 toneladas de materias primas y cada artículo de embalaje de acero reciclado ahorra más de 1,5 veces su peso en CO2.

Con un 77,5% de reciclado en toda Europa (datos de 2015), el acero para embalaje ya es el material más reciclado en el ámbito comunitario, permitiendo obtener a partir del mismo otro con idénticas cualidades, con la particularidad de que sus propiedades magnéticas posibilitan que el proceso de clasificación y reciclado resulte sencillo, asequible y económico, no requiriendo de sofisticados sistemas tecnológicos de separación.


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