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El pasado 22 de mayo se celebró el Día de la Diversidad Biológica. Más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina para subsistir y otros 1.600 millones dependen de los bosques, tal y como reflejan datos de la ONU. Diariamente todos dependemos de la naturaleza, de sus recursos (agua, aire, suelos limpios…) para poder subsistir. Resumiendo, dependemos de los ecosistemas. La humanidad depende de la diversidad biológica, de la riqueza y variedad de los seres vivos del planeta.

De ahí la importancia de las “3 erres”: reciclar, reducir y reutilizar, ya que la degradación de nuestro planeta y la pérdida de biodiversidad suponen una gran amenaza. Es obvio que la calidad de los ecosistemas depende de nuestras acciones.

La ONU ha querido este año destacar en el Día de la Diversidad Biológica la importancia de incluir unos Objetivos de Desarrollo Sostenible en la agenda de las Naciones Unidas para después de 2015. Entre estos objetivos de desarrollo sostenible propuestos hay que destacar:

Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.

Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo.

Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible.

Por si aún quedasen dudas acerca de la importancia de la conservación de esa biodiversidad, hay que destacar que los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones. Son estos productos de la naturaleza los que sirven de base a toda una serie de industrias de lo más diversas como la agricultura, la cosmética, la farmacéutica, la industria papelera, la horticultura, la construcción y el tratamiento de desechos.

Sin duda, la crisis de la biodiversidad es culpa de la mano del hombre y amenaza seriamente al desarrollo. Sólo hay que fijarse en un dato, la variedad y cantidad de especies se han reducido en un 40% en sólo 30 años (entre 1970 y 2000).