Separar correctamente al reciclar el vidrio para evitar los impropios

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Una botella de vidrio puede reciclarse una y otra vez sin perder sus propiedades. Por lo que el ahorro es importante, tanto en materias primas como en energía. Pero hay impropios, materiales ajenos al vidrio que se cuelan en los contenedores verdes que complican el proceso del reciclaje. Los impropios más habituales son los envases de PET, la cerámica y los residuos metálicos asociados al vidrio.

Los residuos de envases de botellas de plástico son probablemente los impropios más comunes. A pesar de ello su eliminación es relativamente sencilla, la mayoría puede separarse de forma manual y el resto mecánicamente, al tratarse de un material más ligero que el vidrio.

Otro impropio habitual es la cerámica (tazas y platos). Su separación la realiza una máquina que discrimina los fragmentos opacos (cerámica) de los transparentes o translúcidos (vidrio), hasta un tamaño mínimo de 3 a 5 milímetros.

El tercer impropio que más se deposita en el contenedor verde son los residuos metálicos. Suelen proceder, normalmente, de las tapas de los botes de conserva o de las cápsulas de las botellas de bebidas espirituosas. Su separación se realiza mediante un imán y posteriormente son sometidos a su propio proceso de reciclaje.

La aparición de impropios se ha reducido desde que comenzaron a utilizarse camiones en exclusiva para el transporte de residuos de envases de vidrio. Aun así, sigue siendo muy importante aprender a separar correcta y adecuadamente con el fin de reducir este problema a su mínima expresión, para contribuir así a mejorar el medio ambiente y, por consiguiente, nuestra calidad de vida.


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