La separación de residuos en origen no es una recomendación ni una buena práctica opcional, sino una obligación legal para las empresas que generan residuos como consecuencia de su actividad. Una separación incorrecta afecta directamente a la trazabilidad, dificulta la valorización y puede derivar en incumplimientos normativos.
Qué significa separar residuos en origen
Separar en origen implica clasificar los residuos en el mismo punto donde se generan, evitando mezclas posteriores que inutilizan materiales reciclables. Esta separación es responsabilidad directa de la empresa productora del residuo.
Residuos que una empresa debe separar obligatoriamente
Aunque pueden existir particularidades según la actividad, de forma general una empresa debe separar, como mínimo, las siguientes fracciones:
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Cartón y papel: cajas, embalajes, folletos, documentos no confidenciales.
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Envases plásticos: botellas, film, envoltorios y embalajes ligeros.
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Vidrio: botellas y envases de vidrio.
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Metales: restos metálicos, envases y subproductos de procesos productivos.
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Documentación confidencial: archivos, contratos, datos personales y documentación sensible.
Cada una de estas fracciones debe almacenarse de manera independiente y entregarse a un gestor autorizado para su tratamiento o valorización.
Por qué la separación es obligatoria
La normativa ambiental establece la separación como condición previa para:
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Facilitar el reciclaje efectivo
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Garantizar la valorización de materiales
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Reducir el volumen de residuos destinados a eliminación
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Asegurar la trazabilidad documental
Cuando los residuos se mezclan, el gestor se ve obligado a tratarlos como una fracción no valorizable, lo que incrementa costes y reduce eficiencia.
Cómo separar correctamente los residuos en la práctica
Para que la separación sea eficaz, debe cumplir varios criterios técnicos:
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Contenedores específicos para cada fracción
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Identificación clara y visible
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Residuos limpios y vacíos, evitando contaminaciones
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Ubicación lógica según el punto de generación
No se trata de multiplicar contenedores, sino de diseñar un sistema funcional.
Errores habituales en la separación
Entre los errores más comunes destacan:
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Depositar residuos sucios o mezclados
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No separar pequeñas cantidades
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Falta de formación del personal
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Almacenamiento desordenado
Estos errores afectan directamente a la calidad del residuo.
Separar residuos correctamente es una obligación legal y una herramienta de control. Bien implementada, mejora la eficiencia operativa, reduce costes y evita incidencias legales. Así que no dejes de contactar con nosotros si necesitas asesoramiento.



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