La gestión de residuos no peligrosos es una obligación legal para cualquier empresa que desarrolle una actividad económica en España. Sin embargo, sigue siendo un área donde existen dudas operativas, errores recurrentes y una falta de planificación que puede derivar en sanciones, sobrecostes y pérdida de oportunidades de valorización.

Esta guía tiene como objetivo ofrecer una visión técnica, clara y práctica sobre cómo debe gestionar sus residuos una empresa, desde la generación hasta su tratamiento final, cumpliendo con la normativa vigente.

Qué se considera residuo no peligroso

Son aquellos residuos que no presentan características de peligrosidad según la normativa ambiental. En el ámbito empresarial, los más habituales son:

  • Cartón y papel

  • Plásticos

  • Vidrio

  • Metales

  • Residuos asimilables a urbanos

  • Documentación y archivos

Que no sean peligrosos no significa que no estén regulados.

Obligaciones básicas de la empresa productora

Toda empresa productora de residuos debe:

  • Identificar los residuos que genera

  • Separarlos correctamente en origen

  • Almacenarlos de forma adecuada

  • Entregarlos a un gestor autorizado

  • Conservar la documentación acreditativa

El incumplimiento de cualquiera de estos puntos puede derivar en infracciones administrativas.

Separación y almacenamiento en origen

La separación correcta es la base de una gestión eficiente. Mezclar residuos valorizables con otros residuos:

  • encarece el tratamiento

  • dificulta el reciclaje

  • reduce la trazabilidad

El almacenamiento debe cumplir criterios básicos de orden, seguridad y accesibilidad para la recogida.

El papel del gestor de residuos autorizado

El gestor autorizado es el responsable de:

  • Recoger los residuos

  • Transportarlos legalmente

  • Tratarlos o valorizarlos

  • Emitir la documentación correspondiente

Trabajar con un gestor no autorizado supone un riesgo legal directo para la empresa productora.

Documentación obligatoria

Entre la documentación más habitual se encuentra:

  • Contrato de tratamiento

  • Documentos de identificación

  • Justificantes de recogida

  • Certificados de valorización o tratamiento

Esta documentación debe conservarse y estar disponible ante inspecciones.

La correcta gestión de residuos no peligrosos no es una opción, sino una obligación legal y una oportunidad de optimización. Una empresa que gestiona bien sus residuos reduce riesgos, controla costes y mejora su posicionamiento ambiental. Si no sabes por dónde empezar, contacta con nosotros.