OZONE_2006_2014(1)

Desde el año 2000 hasta ahora el agujero de la capa de ozono en el antártico se ha reducido en 4 millones de kilómetros cuadrados. Han pasado casi 3 décadas de incertidumbre desde que se firmó el protocolo de Montreal en el año 1987, cuyo propósito se centra en la eliminación de las emisiones mundiales de sustancias agotadoras de la capa de ozono. En este tratado se propone la reducción en su producción y consumo hasta llegar a la eliminación parcial.

Los científicos han corroborado, por primera vez, que la capa de ozono se está recuperando. En el año 2000 se alcanzó un máximo histórico, con 25 millones de kilómetros cuadrados, en la actualidad el agujero antártico se ha visto reducido en 4 millones de kilómetros cuadrados.

La investigación llevada a cabo es concluyente, por lo que se puede constatar que la principal causa de esta recuperación apunta al protocolo de Montreal. Esta recuperación tiene mucho que ver con el hecho de prohibir productos que contienen compuestos orgánicos clorados, que eran empleados en la limpieza en seco, la refrigeración y los aerosoles (desodorantes y lacas). Estos compuestos se sustituyeron por otros con la misma eficacia pero inocuos para la atmósfera.

Y es que la paulatina pérdida de esta capa de ozono tiene unos efectos inmediatos sobre la salud, ya que nos protege contra la radiación ultravioleta de la luz solar, que causa cáncer de piel, cataratas y daños en el sistema inmune. La pérdida de ozono afecta a todas las latitudes, pero es más grave en los polos, y sobre todo en la Antártida, que es donde se mide la magnitud del agujero. Este agujero en la capa de ozono se descubrió en los años cincuenta, pero no se fue consciente de su gravedad hasta los años ochenta, siendo en el año 1987 cuando todos los países firman el protocolo de Montreal.