En la actualidad, en España sólo se recicla un 25% de los residuos electrónicos

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La obsolescencia programada provoca que cualquier gadget se quede anticuado en cuestión de meses, lo que se traduce en que sólo en España cada ciudadano produce 18 kilos de basura electrónica al año.

Si nos atenemos a los últimos datos de Eurostat, en 2012 se pusieron en el mercado 574.000 toneladas de productos electrónicos en España. Pero las gestoras nacionales de estos residuos, sin embargo, estiman que en el año 2015 se comercializaron cerca de un millón y medio de estos aparatos. Lo que viene siendo casi el triple que hace tres años.

Andrés Martínez, director general de Ecotic, una gestora de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, explica que «cada vez es más caro y difícil extraer metales de la tierra. Los residuos electrónicos son como el jamón. Hay que coger lo valioso de manera controlada para ahorrar recursos y no perjudicar al medio ambiente».

Por otro lado, el secretario general de Recyclia, fundación que engloba varios gestores que abarcan todo el espectro de residuos electrónicos, manifiesta que «incluso algunos electrodomésticos acaban en una cuneta, o en en el fondo de un río».

El 70% de los aparatos electrónicos puestos en el mercado en España son lavadoras, lavavajillas, televisores y frigoríficos, y también son los más peligrosos a la hora de desmantelarlos. Contienen sustancias muy nocivas, como el fósforo o gases que degradan la capa de ozono, inocuos si se tratan de forma adecuada. Otras, como el plástico o el vidrio plomado, se valorizarán.

Lo más probable es que un teléfono desechado no se recicle correctamente y acabe deconstruido en un vertedero. La ONU estima que menos de dos de cada diez aparatos fabricados en los países desarrollados se recupera de forma controlada. El 80% restante se destina a circuitos secundarios e ilegales.

Si todos estos aparatos estropeados obtuvieran un tratamiento adecuado serían una valiosa mina urbana de recursos. En un año, de ella se extraerían (y ahorrarían) 16 millones de toneladas de hierro, 1,9 de cobre y 300 de oro, además de notables cantidades de plata, aluminio y paladio.


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