Las conclusiones de la Semana Mundial del Agua

La semana pasada tuvieron lugar en Estocolmo (Suecia), las celebraciones asociadas a la Semana Mundial del Agua. Más de 3.300 participantes de más de 130 países asistieron a la Semana Mundial del Agua representando a gobiernos, sector privado, organismos multilaterales, sociedad civil y academia. Entre los ponentes estuvieron Amina J Mohamed, Secretario General Adjunto de la ONU, y los ganadores del Stockholm Water Prize 2018, los profesores Mark van Loosdrecht y Bruce Rittmann.

La Semana Mundial del Agua es el punto focal anual para reflexionar sobre los problemas del agua en el mundo. Este año la Semana Mundial del Agua abordó el tema ‘Agua, ecosistemas y desarrollo humano’. Las celebraciones pusieron el foco en el creciente impacto de los fenómenos extremos. El mundo debe encontrar nuevas soluciones basadas en la naturaleza para satisfacer los crecientes retos globales del agua.

El agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible. Los recursos hídricos y la gama de servicios que prestan juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, a la salud humana, y al medio ambiente.

En la actualidad más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar.

La celebración de este año se centró en explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI. Los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos.

Las conclusiones a las que se llegaron versaron sobre que las soluciones naturales pueden dar respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua. Queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales allí donde sea posible. Plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales devolverá el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida.

 

 


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